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lunes, 28 de enero de 2013

OTROS MISTERIOS MUSICALES


MISTERIOS MUSICALES


1. La muerte de Paul Mccartney

La supuesta muerte de Paul es una de las grandes leyendas de la historia de la música. Supuestamente, McCartney habría fallecido en 1966 en un accidente de tráfico, y el resto de los Beatles lo habrían sustituido por un doble clavado a Paul, llamado William Shears Campbell. Pese a que la muerte del Beatle fue negada por activa y por pasiva, todavía sigue habiendo muchos creyentes en esta leyenda urbana.

 
2. La CIA ordenó la muerte de John Lennon

Mark David Chapman asesinó a John Lennon el 8 de diciembre de 1980. Eso es un dato sin posibilidad de error. Lo que muchos han apuntado es que Chapman fue el instrumento de algo superior, posiblemente la CIA, que veía en el ex-Beatle un elemento subversivo peligroso para sus intereses...

 
 

3. Gene Simmons se implantó la lengua de una vaca

Perfectamente podría esta leyenda urbana competir por el trono a la más ridícula en la historia de la música. En pleno apojeo de la banda de Nueva York, comenzó a correrse el rumor que afirmaba que Gene Simmons se había implantado una lengua de vaca, y de ahí, las tremendas dimensiones de dicho apéndice... Kiss siempre ha sido un semillero para la rumorología: desde que aplastaban pollitos sobre el escenario, pasando porque se negaban actuar si entre la audiencia había cristianos.


4. ¿Elvis sigue vivo?

¿Alguien todavía duda que Elvis sigue vivo? Esta es una de las grandes leyendas de la música. El Rey, supuestamente, no murió aquel 16 de agosto de 1977, y todavía sigue vivo con 75 años, tomando mojitos en alguna isla secreta apartado del mundanal ruido.

 

5. Keith Richards se fumó las cenizas de su padre

Los Stones siempre ha sido un buen semillero de leyendas. Una de ellas cuenta que el genial guitarrista, tras la incineración de su padre, se habría fumado las cenizas del finado, para comprobar si en efecto, y como había oído por ahí, tenían efectos psicotrópicos. Pero esta es sólo una de las decenas de historias que se cuentan sobre Richards: transfusiones de sangre, caídas de cocoteros...


6. ¿Fingió su muerte Jim Morrison?

Otra de las grandes leyendas de otro ilustre no-muerto es Jim Morrison. El cantante y líder de The Doors, oficialmente dejó este mundo el 3 de julio de 1971. Pero hay muchos que afirman que no fue así. Supuestamente, el Rey Lagarto decidió hacer una cambiada digna de Houdini, y fingió su propia muerte, como ya había insinuado en alguna ocasión, para evitar la condena por exhibicionismo, dejar de ser la diana del sector puritano, o simplemente, dejar de ser tan famoso como era, con todas las incomodidades que eso conlleva. Por tanto, su tumba en París estaría vacía...

 

7. Robert Johnson vendió su alma al diablo

Quizás una de las primeras leyendas urbanas de la historia de la música. Esta cuenta que el genial guitarrista de blues, reconocido por todos como uno de los mejores de la historia, habría vendido su alma al diablo en un cruce de caminos para conseguir así su tremendo talento para tocar la guitarra. Fuera como fuera, la verdad es que el bueno de Robert Johnson terminó influyendo en miles de guitarristas que llegaron después.

 
8. Hotel California, apología del satanismo

Creada por The Eagles en 1976, Hotel California es una de las canciones más conocidas y radiadas de la historia de la música. Pues bien, además tiene, según muchos, y claro trasfondo satánico. Desde fotos donde supuestamente aparece el diablo en persona, pasando por segundas lecturas de la letra, este tema mítico de los Eagles siempre ha sido una buena diana para aquellos que ven en la música cantos de sirena diabólicos.
 
 
 
 

domingo, 27 de enero de 2013

SUPERSTICIONES Y MISTERIOS MUSICALES


 

SUPERSTICIONES Y MISTERIOS MUSICALES

 

El guitarrista de blues Robert Jonson (1911-1938) reconoció en una de sus canciones haber vendido su alma al diablo en un cruce de caminos de Mississippi para conseguir así su tremendo talento para tocar la guitarra.
 


El número 13 acompañó al compositor alemán Richard Wagner en muchas situaciones de su vida, nació en un año terminado en ese número, 1813 y murió un 13 de febrero de 1813. Compuso 13 óperas y el teatro en donde estuvo por primera vez al frente de una orquesta se inauguró un 13 de septiembre.




Johann Sebastián Bach (1685-1750) dejaba sin aire tanto al público que reverenciaba su obra como a los músicos que la tocaba. En el estreno de una obra suya al aire libre, un trompetista murió por el sobreesfuerzo de los soplidos. Después de su desvanecimiento en pleno concierto, en su lecho de muerte sus últimas palabras fueron: "este Bach, ha conseguido acabar conmigo..."


 
El violinista Niccolo Paganini (1782-1840) era capaz de despertar con su violín intensas emociones y de congregar a legiones de admiradores, aunque en ocasiones, por su figura, su vestimenta y por el aura que le rodeaba, fuera sospechoso de supuestos pactos con el diablo o de ser, directamente, él mismo el diablo.



 
Para el compositor andaluz Manuel de Falla (1876-1946) una de sus mayores preocupaciones era estar siempre limpio. Sentía una aversión enfermiza por la suciedad y llegaba a extremos como desinfectar personalmente con alcohol cada una de las teclas del piano en el que tocaba cuando daba un concierto. Además, la tendinitis que llegó a desarrollar en su madurez se debió sin duda al hábito de lavarse las manos casi constantemente.


 
El compositor austriaco Gustav Mahler (1860-1911) andaba de cabeza con un determinado pasaje de su Sinfonía nº3 que no llegaba a acabar. La solución la halló en un sueño, en que escucho una voz que le dijo: “Deja que las trompas entren tres compases después”. De ese modo, Mahler logró resolver el problema compositivo que tenía en ese momento y pudo completar maravillosamente su tercera sinfonía.



Un hecho real inspiró a Gaston Leroux su célebre novela El fantasma de la ópera. Ocurrió en la Ópera Garnier, en París, el 20 de mayo de 1896. Las representaciones de Faust, de Charles Gounod (1818-1893) despertaban expectación y aquella noche dos mil personas disfrutaban de esta ópera maravillosa. De pronto, un ruido empezó a hacerse cada vez más perceptible. El contrapeso que sostenía la gran lámpara de la sala –que pesaba más de ocho toneladas- cedió y cayó sobre el público. Hubo muchos heridos pero solo una víctima mortal. Por cierto, esa víctima era una señora que ocupaba el asiento… número 13.

 

El 25 de mayo de 1908 se inauguró el teatro Colón de Buenos Aires, uno de los coliseos operísticos más importantes del mundo. Por culpa de la superstición, muy extendida, de que aquellos que intervienen en la función inaugural de un teatro no triunfarán, dos auténticas estrellas del momento renunciaron a protagonizar la ópera que estaba previsto representar. En su lugar, se ofreció otro espectáculo con un reparto de segunda fila. La cosa empezó mal. Fue un fracaso.