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lunes, 20 de mayo de 2013

TALLER DE MICRORRELATOS: PASEO NOCTURNO (GLORIA EZQUERRO)


 Paseo nocturno

 
Sandra e Irene salen todas las noches a pasear, bien equipadas, con sus zapatillas de deporte y  su chándal. Cada noche quedan en un punto de reunión, siempre con puntualidad británica: sin dar la última campanada de las diez de la noche, están en el punto de encuentro, preparadas para recorrer el kilómetro y medio de distancia que recorren todas las noches. Da igual el tiempo, lluvia, frío, calor, incluso nieve, ellas van a su paseo. Es una manera de evadir toda la tensión acumulada durante el día.


Se van cruzando con toda clase de personas y el saludo se produce por rutina, parece una formalidad, “hola”, “adiós”, “¿qué tal?”. El gentío encontrado durante el paseo es incesante.


Cuando van subiendo por el cauce del río, siempre se encuentran a una joven con un perro color canela; ese momento es muy amigable, se saludan con afecto y alegría.


Nunca podrían sospechar que esa fuera la última noche que volverían a ver a esa peculiar pareja. Las salidas nocturnas, seguían siendo iguales, el mismo recorrido, la gente, los saludos mecánicos, todo volvía a ser casi igual, lo único diferente era el momento del encuentro, que no se producía. Era un pesar muy grande, que recordaban con anhelo: el saludo y el regocijo del perro color canela cuando las veía llegar por el camino

 

                                                                          Gloría Ezquerro

TALLER DE MICRORRELATOS: OSITO (MAITE ORTE)

OSITO

Preparo el cesto de la colada.
Al pasar por la habitación, saludo a Osito, tumbado entre cojines.
Se ha vuelto una costumbre y creo que Osito me escucha y sonríe, siempre sonríe.
-          Osito, ¿qué te parece una baño tibio con jabón neutro de aroma floral?
Creo que le gusta la idea. Lleva mucho tiempo ahí, postrado, guardando besos y abrazos infantiles en su corazón de trapo, gritos ahogados en noches de pesadilla, alegres volteretas en manos de su niño.
Osito se viene conmigo, camino de la lavadora. Le reservo un espacio entre finas sábanas y mullidas toallas, temperatura suave y programa corto.
No se queja Osito, no. Ni cuando se encuentra colgado de sus tirantes al sol.
Cepillado su peluche, remendado el pantalón, abrillantados sus  ojos azabache... Osito está listo para recibir al niño.
Sólo hace falta que vuelva.

                                                        Maite Orte

TALLER DE MICRORRELATOS: LA VOZ


LA VOZ


Una majestuosa ave carroñera se posó delicadamente entre los restos de tela y piel recién tintados de tibia sangre.
Manchas púrpuras y pequeños charquitos de aceite tapizan la hierba.
Cristales dispuestos como piezas de rompecabezas se mantienen próximos.
Una reluciente yanta cubría, a modo de escudo, el pecho inerte de un hombre.
La radio siguió amenizando la escena hasta que la voz de Marley se apagó.

 

Maite Orte

TALLER DE MICRORRELATOS: EN EL FONDO DEL... (MAITE ORTE)

Seguimos con los Microrrelatos e PADRES. En esta ocasión es Maite Orte quien nos deleita con... EN EL FONDO DEL...
 
Recordamos que la próxima tertulia (y última de este curso) será el miércoles, 26 de junio, a las 5, como siempre, en la biblioteca del instituto.  ANIMO A TODOS AQUELLOS QUE QUIERAN PARTICIPAR... AÚN ESTÁIS A TIEMPO
 
 

EN EL FONDO DEL…

No puede ser. He vuelto a perder algo o no sé dónde lo he dejado.
Si no hubiera sonado el teléfono, habría seguido con lo mío y ahora no estaría así: crispada y bloqueada.
Primero, calmarme. Tres respiraciones profundas y a rebobinar.
Yo estaba en la cocina. Lo tenía en la mano. Hasta ahí, todo claro.
Suena el móvil. ¿Dónde lo habré dejado?
¡Ah, sí!, dentro del bolso tirado en el sofá del salón.
-          Vodafone empresas. Le llamamos para…
-          Perdón. Tengo algo entre manos y no puede atenderle. Otra vez será. Gracias. Adiós.
Que tengo algo entre manos, será un decir porque las miro y no hay nada.
Empiezo la búsqueda desesperada. Cocina, salón, cocina y vuelta a empezar.
Ahí hago el paréntesis respiratorio y recorro, una vez más, todos mis pasos. O eso creo, pero ni rastro de ello.
Salgo a la terraza. Quizá un pozo de aire me desbloquee y encienda una luz en mi fundida cabecita.
-          ¡Hola, Mishu!
Es el gato de mi vecina que me visita de vez en cuando.
Mishu ronronea pegado a mis piernas en demanda de unas caricias.
-          Mishu, no estoy de humor. He perdido…  ¡Mishu! Ven acá.
El gato, en un inusual impulso, se cuela en la cocina hasta llegar a la mesa.
Airado, sacude la cabeza cuando una gota se pierde en su sedoso pelaje mientras lametea el charquito formado junto a sus patas.
Es lo que queda de mi desangrado helado de fresa.
 

                                                                           Maite Orte

lunes, 22 de abril de 2013

TALLER DE MICRORRELATOS: LOS PADRES DEL I.E.S. CELSO DÍAZ ESCRIBEN


El Proyecto de Innovación Educativa  "Microrrelatos curriculares" coordinado por Mª José Cano, profesora de Lengua y Literatura de nuestro centro, está abierto a profesores, alumnos y padres. Los relatos que se ofrecen a continuación son creación de estos últimos.
Desde la revista digital Paracelsos queremos hacer una llamada a todos lo padres que quieran participar en el taller de creación. Nos estamos reuniendo una vez al mes y la próxima cita está prevista para el miércoles, 8 de mayo, a las 17.00 horas en la Biblioteca del Edificio Orenzana.
ÁNIMAOS a participar.


AGUA Y HARINA

- ¿Por qué no te callas?- le dice el agua a la harina.- Te tendré que ahogar para poder transformarte.

- ¡Espera un poco, por favor!

- No, no, no, tu transformación debe ser espectacular, debo comenzar y no puedo parar. Mira, te tengo que sobar y cortar para poderte decorar. Por último y lo más bello, tengo que dejarte reposar para poderte dorar. Entonces, sólo entonces, te podrán admirar, comenzarás a viajar, todos te buscarán y te querrán comprar. Tú brillarás y deslumbrarás, dispuesta a dejarte llevar a otro lugar donde te volverán a transformar. Podrás ser la reina del lugar, presidirás la mesa nupcial, sin ti nadie podrá comenzar, tu presencia será primordial y siempre te nombrarán, sin parar, porque has sido y serás la reina del hogar.

                          Gloria Ezquerro Rodríguez

 
 
BON APETIT
Le regalaron unas bragas rojas por Navidad y su suerte cambió. Cada vez que Julia se las ponía, cocinaba unos suculentos manjares que eran elogiados por los paladares más exigentes. Se estaba haciendo rica y famosa, hasta que un golpe de viento las soltó del tendedero y Julia vio con terror que las pinzas no estaban sujetando nada en el patio exterior. De pronto, su vecina Pili montó un restaurante y la gente hacía largas colas para ir a comer. Entonces lo vio claro, se presentó en el local cuando más gente había y le dijo alto y claro:
-¡Devuélveme mis bragas ahora mismo!
Ante la mirada atónita de los clientes, la vecina le gritó:
-¡De eso nada, yo las he encontrado y son mías!
Al no ponerse de acuerdo, fueron a juicio y el juez Olmedo dictaminó que no serían para ninguna de las dos.
En la actualidad, Olmedo no ejerce de juez, es el cocinero personal de la Casa Real.

Sara Garrido Pascual
 
 
CONFESIONES DE CÓNCLAVE

Esta mañana he desayunado poco, he preferido salir a pasear por los jardines del monasterio. Ya entiendo el significado de “claustro”; así estoy yo, enclaustrado. Sí, con cuatro monjas cuarentonas y dos secretarios, pero enclaustrado. Y, por qué no decirlo en voz alta, encarcelado.
Quién me iba a decir entonces, en el cónclave, cuando llevaba diez partidas jugadas, que finalmente sería el campeón.
Qué difícil lo puso la pareja de cardenales de Guinea, ya estaban pensando en diseñar un nuevo traje o teñir de otro color el blanco solideo para que no destacara tanto con la piel, pero finalmente les vencimos.
La última partida contra mi pareja, el cardenal Dolan de Nueva York, fue mucho más fácil: no sacó ni un solo cinco y fue pan comido.
Ahora me viene a la memoria la razón de su mala suerte: “Desafortunado en el juego, afortunado en amores”.
 
Plumarrota
 

¿POR QUÉ NO TE CALLAS?
Otra mañana en el bar de Manolo me dispongo a tomar mis porras con café sacudiendo la gabardina y el paraguas empapado por la lluvia.
Intento ordenar la jornada en mi mente pero un murmullo de fondo me impide la concentración. En tono elevado, uno de los clientes no para de charlatanear en contra de todo: que dónde vamos a parar con los precios del carburante, que los servicios públicos son un caos, que venga a pagar impuestos para que otros se aprovechen, que no hay forma de cobrar a los morosos, ya no hay seguridad en la ciudad. Lo de siempre.
Pago la cuenta y salgo a la vez que el crítico mañanero. Sin abandonar el bar, enciende un cigarrillo echando el humo a la cara a una chica, a la que no permite entrar en primer lugar, igual por falta de educación o total desconocimiento de las reglas básicas de urbanidad.
Una vez en la calle, un individuo con silla de ruedas tiene que hacer más maniobras que Fernando Alonso para salir de la gravilla porque un imponente coche alemán ocupa casi toda la acera. Algún cara dura que no se quería mojar. No tardo en comprobar que el charlatán crítico mañanero es el propietario del vehículo invasor de los derechos de personas que salvan obstáculos sin rechistar.
 
Plumarrota



¡SILENCIO!

¿Por qué no te callas? Me molestas con tu voz, despiertas a los niños y no me dejas descansar. Pocas veces dices algo interesante, tienes mucha tontería, es por eso que a veces prefiero andar sola y dar un paseo que estar contigo. ¡Silencio! Tu tiempo se está acabando ya. Déjame tranquila, no quiero verte más por hoy. Si no te callas tendré que apagarte yo, televisor.

 


Sara Garrido Pascual

 

jueves, 7 de marzo de 2013

MONOTONÍA GEOMÉTRICA (TALLER DE MICRORRELATOS)

Y llegó el momento de ...
 
 

MONOTONÍA GEOMÉTRICA


 
Me siento aprisionado. Cuando siento la necesidad de moverme, mi paseo nunca es demasiado largo, enseguida encuentro el abismo que me obliga a girar 90 grados, para continuar mi monótono movimiento de pies: adelante pie izquierdo, adelante pie derecho y otra vez el abismo y el giro, ni una zancada más larga que otra ni un grado más ni un grado menos en el giro.




Millones y millones y millones como yo y nuestra reunión es admirada por muchos, esta compañía que formamos encaja perfectamente en las esquinas, y puestas en formación muchas de estas compañías somos capaces de teselar murales, paredes, suelos,…

Conseguimos grandes logros, pero ¡cómo me gustaría no ser tan cuadriculado!. ¡Como me gustaría deslizarme por la noria de la espiral logarítmica, sentir el mareo vertiginoso al acercarme al centro y saltar de esta vida cuadriculada que me ha tocado vivir!

 

Mª Dolores Zapata

(Matemáticas)

miércoles, 6 de marzo de 2013

MI SEGUIDOR


Finalizamos esta tirada de microrrelatos con Susana Herce, profesora de Tecnología del Celso Díaz. Os gustará...

MI SEGUIDOR


 
Tanto insistieron mis amigas que una tarde frente al ordenador decidí inscribirme. Apareció el pájaro azul, tenía que rellenar mi perfil:

Primero, elegir un nombre de usuario; no iba a complicarme en absoluto, mi nombre era una buena elección.

Foto, todavía no, sería un huevo por un tiempo.

Nada más acabar el proceso empecé a seguir a todas mis amigas, amigos, conocidos y sobre todo a Melendi, era lo que más me apetecía leer sus  tuits y que no me los contase siempre Elena, ¡que rabia me daba!

No recuerdo como llegó la petición de “poramartetanto”, porque esa tarde me invadió una frenética actividad leyendo todos los tuits de Melendi, las conversaciones que habían tenido mis amigas a mis espaldas, en una palabra me puse al día y acepté todos los seguidores con gran emoción y esa era mi canción preferida de Melendi.

Su primer tuit fue “Bienvenida, llevo mucho tiempo esperándote, por fin has llegado”. Curioseé su perfil y me di cuenta de que solo me seguía a mí y que no aceptaba a ningún seguidor. Mi cabeza intentaba seleccionar a la persona que podía ser pero, ¿¿Quien era “poramartetanto”?? ¿Otra loca de Melendi o algún admirador secreto??

A partir de ese momento recibí tuits de “poramartetanto”… todos los días. Empezaron siendo como un pequeño detalle del día, pero a medida que pasaban las semanas esperaba con anhelo el tuit. En alguna ocasión llegaba tarde, muy tarde y me entraba la duda de si “poramartetanto” se había cansado de mí. Lo que más me sorprendía es que siempre sabía que palabras enviarme, si estaba triste me animaba, si estaba con  exámenes me reforzaba, si había tenido bronca en casa me consolaba, en definitiva conocía como me encontraba en cada momento y sobre todo sabía darme el tuit que necesitaba.

Al principio le envié tuits intentando sacarle información pero nunca contestaba a mis preguntas, yo quería seguir leyendo sus tuits, que eran solo para mí. Así que deje de preguntarme quien era y asumí que tenía un amigo invisible como cuando era pequeña. Todavía lo tengo.

Lo que nunca sabré es que “poramartetanto” está siempre cerca de mí y que cuando me llevaba en su tripa  ya me enviaba tuits a través de su corazón.

 

Susana Herce

(Tecnología)

MUSLOS AMERICANOS: TALLER DE MICRORRELATOS

Y... de nuevo... Héctor nos regala los oídos con sus ingenios musicales.


MUSLOS AMERICANOS

 


         Conozco a Robert desde que íbamos a la escuela juntos. Siempre supe que aquel chico soñador llegaría lejos y se convertiría tarde o temprano en una estrella del rock. Pronto dejó los estudios y se dedicó a cantar y a deambular por los bares de la ciudad. Muchos martes coincidíamos en el Sherwood’s Pub y nos tomábamos unas pintas juntos brindando por pillar una buena tía cada noche.

         Justo cuando me puse a trabajar, se fue a Londres y le perdí la pista. A los dos años un día lo reconocí en la televisión pública, llevaba el pelo largo, iba vestido a lo hippie, pero su voz misteriosa lo delataba. A partir de entonces, tanto yo como toda la ciudad de Nottingham, nos hicimos fans suyos.

         Con el fin de evadir impuestos, volvía al menos tres meses al año para estar con su esposa e hijo. El resto del tiempo lo pasaba en la soleada California o de gira por EEUU, siempre rodeado de lujo, chicas y alcohol. Muchas mañanas me lo encontraba sentado el bosque, rodeado de hadas, niebla y hobbits intentando olvidar aquellos deseos juveniles que, por arte de magia, se le habían concedido en su vida.

 

Homenaje a Robert Plant, cantante de Led Zeppelin


Héctor Manuel Asensio

(Música)

CRÍA CUERVOS Y TE COMERÁN LOS TÍMPANOS

Héctor, nuestro profe de música nos deleita con este microrrelato homenaje a Beethoven. Disfruten de ...


CRÍA CUERVOS Y TE COMERÁN LOS TÍMPANOS

 

 


- “¿Por qué no te callas?”- espetaron las trompas al timbal al comienzo de la sinfonía. La sordera incipiente de Beethoven hacía que no soportara ya esos martilleantes sonidos y prefiriera en cambio bucólicas sonoridades.
 

- “Las trompas, ¡adoro las trompas!” - gritaba el compositor mientras paseaba por el bosque escuchando su Pastoral. Y es que el timbal seguía todavía presente en su mente, como si de la muerte en persona se tratase.

Relato homenaje a Beethoven
 

Héctor Manuel Asensio

(Música)

UN PROBLEMA

En esta ocasión es Mamen Castillo quien nos plantea...


UN PROBLEMA


Corrían los años del BUP y alguien me planteó un problema. En un principio no le di importancia pero día a día mi interés hacia él fue creciendo y con él la necesidad de darle solución.



Creí que sería fácil encontrarla pero en seguida me di cuenta de que el planteamiento no era tan simple. No era un problema de una incógnita sino de dos y continuamente surgían nuevas restricciones. Con el método de ensayo y error me acercaba a una solución pero me faltaba hallar la solución óptima. Incluso alguien creyó tenerla pero producto de medios no daba igual al producto de extremos.


Una última circunstancia me llevó a la siempre negra conclusión de que el problema no tenía solución. Aun así, mi inquietud hacia él no decrecía y decidí construir una gráfica para relacionar mi nivel de ansiedad con el paso del tiempo. Yo pensé que sería similar a una curva de Gauss y que, a medida que cumpliera años, mi interés llegaría a desaparecer, pero me equivocaba, porque el hecho de que algo no tenga solución no provoca el olvido.


Mamen Castillo

(Matemáticas)

COMENTARIO DE TEXTO: TALLER DE MICRORRELATOS

Es el momento de que MªJosé Cano, profesora de Lengua y Literatura del "Celso" nos encandile con su relato, narración,...

COMENTARIO DE TEXTO

 
         Un terremoto brutal devastó Nicaragua en mil novecientos setenta y dos. Aquella fue la primera catástrofe humanitaria, como diríamos hoy, que registré en mi memoria y me afectó profundamente porque, en esa época, mi profesor de gimnasia era nicaragüense. Lloré muchas noches imaginando que su familia pudiera agonizar entre escombros, como los protagonistas de los reportajes, que entonces se llamaban damnificados y hoy víctimas de, y recuerdo lo orgullosa que me sentí de mi madre cuando, tan conmovida como yo, decidió ayudar a mi profesor (hoy diríamos solidarizarse con) y, al igual que otras muchas madres, esperó a la salida de clase para entregarle un sobre con varios billetes –lo que entonces se llamaba donativo y hoy colaboración desinteresada.

         Mi profesor recibió los gestos maternales con sendos apretones de manos y todos estuvieron de acuerdo en suspender las clases de gimnasia durante un tiempo para que él pudiera regresar a su país (entonces decíamos su tierra) y ayudar a sus compatriotas (que se llamaban paisanos).

         Pero las clases se reanudaron enseguida, impartidas esta vez por un profesor filipino y cuando, poco después, regresó desde Managua el que hoy llamaríamos titular, descubrió que su puesto ya estaba ocupado y no precisamente por un sustituto ya que, como informó el director del colegio, el filipino cobraba menos y eso estaba muy bien.

         Sin embargo, el precio de la clase de gimnasia se mantuvo inalterable porque con lo que el colegio pensaba ahorrar en el salario del filipino (y algunos podrían llamar plusvalía) se iban a afrontar mejoras necesarias, que nunca llegaron a ejecutarse, en las instalaciones (hoy, infraestructuras) del colegio.

         Meses después, algunas madres como la mía se reunieron (en jerga actual, se movilizaron) para localizar a mi antiguo profesor y regalarle una bonita cesta de Navidad, y regresaron tranquilas y satisfechas a casa (o sea, realizadas) después de comprobar que él, aunque un tanto desmejorado, reconocía su detalle con lágrimas de agradecimiento.

         Hay cosas que nunca cambiarán de nombre.

María José Cano

(Lengua y Literatura)

LA MUERTE EN TIEMPOS DE CRISIS: TALLER DE MICRORRELATOS

En esta ocasión, Justi nos ofrece su relato sobre ...


LA MUERTE EN TIEMPOS DE CRISIS


Tere se encontraba frente a su marido. Tomás acababa de morir. Se encontraba sola en el hospital. Ensimismada,  pensaba en su matrimonio de 40 años: su vida  había pasado sin pena ni gloria, no habían tenido hijos y el amor se había convertido en costumbre. De pronto,  el silencio y su recogimiento se rompieron ante la llegada del vendedor de servicios funerarios. Tere debía elegir uno de los ataúdes del catálogo. Estaba sorprendida, el precio de los mismos le parecían excesivos. Nunca pudo imaginar que un entierro costase tanto dinero. Estaba regateando con el funerario, no podía dejar de pensar en su oscuro futuro económico, cuando de pronto, Tomás se levantó de la cama y dijo:

- No te preocupes mujer, ya me voy andando al cementerio.

Justi Quiñones

(Lengua y Literatura)

LA VENGANZA DE ARACNE: TALLER DE MICRORRELATOS

Nuestra compañera de latín, Mayte Martínez, nos ofrece este magnífico relato. Disfrutad de él.

LA VENGANZA DE ARACNE


Era una mañana muy fría de invierno pero en un cielo del color de su estado de ánimo se abría un claro por el que asomaban juguetones rayos de sol que lo empujaron a calzarse unos deportivos, después de cambiar el pijama por el chándal que ella le había regalado por su cumpleaños, antes de que saliera de su vida como en estampida y dejara una estela de amargura y un poso agrio que lo acompañaban, incluso, en las noches que coleccionaba botellines de cervezas y vasos de ron en la barra del bar, para no sentir el frío de las sábanas y la ausencia de su perfume.

Antes de salir, como quien espanta de un manotazo una mosca, quiso ahuyentar la tristeza con una dosis de ibuprofeno, y con los acordes de un grupo todavía desconocido salió a la calle. No vio a nadie durante los siete minutos que le costó llegar hasta la vereda que discurría paralela al río en el que se bañaba de niño. Tomó el segundo desvío a la derecha, el que conducía a un encinar donde los ruinosos restos de una ermita parecían jugar al escondite.

Hasta que no estuvo muy cerca no la vio. Le impresionó la elegancia con la que caminaba, parecía que flotaba sobre una cuerda, cual hábil funambulista, atrayendo todas las miradas a sus formas sinuosas y seduciendo con sus largas y frágiles piernas. Sus brazos se acompasaban al ritmo de sus caderas; sus movimientos lentos y precisos le ensimismaron. Entonces pensó quién, si tuviera ocho patas, dejaría de danzar eternamente contigo en este fortín que me envuelve y que tejes con mis sueños.

Mayte Martínez

(Latín)

¿DÓNDE HABÍA VISTO ESTO ANTES...?: Taller de microrrelatos

Seguimos con los microrrelatos escritos por nuestros compañeros, en este caso el turno es de Julia Rubio, profesora de Ciencias Sociales, Geografía e Historia de nuestro centro.


¿DÓNDE HABÍA VISTO ESTO ANTES…?
 

El fin de semana se presentaba de ensueño. Sólo tenía quince años pero sus padres le habían permitido aceptar la invitación de su amigo Adolfo y podría acompañarle hasta su casa en un pueblecito costero de Cádiz donde residían sus abuelos. El tren los dejó en la estación de San Fernando y en el andén los esperaban los abuelos de Adolfo. Eran dos señores mayores de aspecto encantador. El abuelo tenía un extraño acento pero aún le sorprendió más el intenso azul de sus ojos que le hacían parecer más joven y enérgico.

Después de una tortuosa carretera llegaron a Zahara, un pueblo de blancas casitas que atravesaron para seguir hasta una casa sobre el acantilado, aislada del resto y con un enorme perro doberman en la puerta.

Era pronto y tenían tiempo de inspeccionar la casa. Adolfo lo fue guiando por las distintas habitaciones. Estaban llenas de fotos, en muchas aparecía un joven militar de ojos de un azul intenso. Vestía un uniforme que le parecía familiar, ¿dónde lo había visto antes? En el lugar más destacado del comedor había una bandera, no era de ninguno de los países que habían estudiado en el instituto pero su escudo le resultaba extrañamente familiar ¿dónde lo había visto antes?

Una foto presidía la sala, un señor bajito y con bigote abrazaba al joven militar. Su aspecto le recordaba mucho a alguien, pero a quién… ¿dónde lo había visto antes…?

Y por fin se sentaron a cenar y como todos los abuelos, los de Adolfo les preguntaron por sus estudios. El colegio no era precisamente su pasión y además con lo mal que estaban las cosas para qué preocuparse, estudiar mucho no aseguraba nada. El abuelo adoptó un tono solemne y les dijo que en su juventud había idealistas como él que quisieron cambiar el mundo, hacer que los fuertes, inteligentes, los más capaces se ocuparan  de dirigir todo, de acabar con los lastres y con las razas inferiores. Que habían intentado que valores como la disciplina, el sentido del deber, el amor a la patria fueran los dominantes pero… que no les dejaron y tuvieron que reprimir su ímpetu y esperar que se diera el momento propicio, ¿dónde había oído él todo aquello?

Desde luego, el fin de semana iba a estar lleno de sorpresas.

 

                            Julia Rubio Rodríguez

(Historia)

ESPERANDO EL RECREO (TALLER DE MICRORRELATOS)

Dentro de los Proyectos de Innovación Educativa (P.I.E.)  Mª José Cano Guitarte, profesora de Lengua y Literatura de nuestro centro está coordinando "Microrrelatos curriculares". El proyecto ya está dando sus frutos y son varios los docentes del I.E.S. Celso Díaz que participaron en el taller de elaboración de microrrelatos que os ofrezco a continuación. DISFRUTAD DE ELLOS.


ESPERANDO EL RECREO


Ella llevaba toda la mañana esperando el momento. Era su obsesión, su objetivo. No podía dejar de pensar en él. Pasan las horas en clase sin atender al profesor pues sólo tiene la cabeza puesta en él. Su figura…,  su olor…, los buenos momentos que pasarán juntos, aunque sean sólo unos segundos… Sabe que sería mejor no verle, no tocarle. Todo lo que le enamora de él será lo que le repudie después de su encuentro y tratará de sacarlo de su vida; y lo sacará, seguro que lo sacará. Por la tarde llorará en su habitación porque sabe que es él lo que sobra en su vida, que se arrancaría un cachito de su cuerpo y de su alma para que jamás hubiera existido ni exista nunca. “¿Cómo puedo perder tanto tiempo pensando en él si por su culpa soy un monstruo?”. Sus amigas le dicen que no sea estúpida, que no pasa nada, que es normal que le guste, que lo desee. Piensan que no debería comerse el coco y ser más feliz, dejarse de tonterías, que está bien como está y con él se sentirá mejor. Pero ellas no le entienden, ellas no se miran al espejo, no piensan en él como el juez que te pone la condena a la vez que te regala la vida.

Se va acercando el momento, llegará cuando acabe matemáticas. Saldrá corriendo de clase buscando su tortura. Puede que se encuentren en el pasillo o en las escaleras, o quizás sea en el patio ya que hoy no llueve. Sabe que aún podría evitarlo si se queda hablando de tonterías con sus amigas, llenando la mente de música y chimes banales. Pero sería inútil porque él siempre va a estar ahí y si huye de él aunque sólo sea este recreo se volverá loca las clases que quedan y estará en el punto de partida.

Se acabó, lo tiene decidido. Pasan los eternos segundos uno a uno, la sesión más larga de su vida, igual que la de ayer, igual que todos los días. Pero al fin suena el timbre. Coge la mochila y sale disparada, cruza los pasillos, baja las escaleras, será en el patio. Sólo quiere disfrutar del cielo unos segundos sin pensar que luego llegarán horas en el infierno. Ya está en el patio, casi lo está tocando. Le entra un último momento de duda pero ya es tarde para echarse atrás. Es el momento. Es suyo. “Hoy es de tortilla. Voy a darme prisa, tengo que vomitar antes de que acabe el recreo”.


Raúl Juan

(Educación Física)