OSITO
Preparo el
cesto de la colada.
Al pasar
por la habitación, saludo a Osito, tumbado entre cojines.
Se ha
vuelto una costumbre y creo que Osito me escucha y sonríe, siempre sonríe.
-
Osito,
¿qué te parece una baño tibio con jabón neutro de aroma floral?
Creo que le
gusta la idea. Lleva mucho tiempo ahí, postrado, guardando besos y abrazos
infantiles en su corazón de trapo, gritos ahogados en noches de pesadilla,
alegres volteretas en manos de su niño.
Osito se
viene conmigo, camino de la lavadora. Le reservo un espacio entre finas sábanas
y mullidas toallas, temperatura suave y programa corto.
No se queja
Osito, no. Ni cuando se encuentra colgado de sus tirantes al sol.
Cepillado
su peluche, remendado el pantalón, abrillantados sus ojos azabache... Osito está listo para recibir
al niño.
Sólo hace
falta que vuelva.
Maite
Orte
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