viernes, 24 de mayo de 2013

NUEVAS FORMAS DE CONSUMO DE ALCOHOL ENTRE LOS JÓVENES

Advierten de nuevas formas de consumir alcohol por el ojo, la vagina o el ano


 

 
 
Se trata de prácticas conocidas como "eyeballing", que consiste en la aplicación directa de alcohol sobre la mucosa ocular, y el "tampodka" o "tampax on the rocks", tampones impregnados de alcohol, generalmente vodka, que se aplican en la vagina o el ano, por lo que se produce una absorción muy rápida y además evita que el aliento huela a alcohol.
Se trata de prácticas importadas del Reino Unido, Estados Unidos y los países del Este de Europa También está el "oxy-shots", que llegó a España en el verano del 2011, y que permite consumir alcohol en dispositivos de nebulización junto con oxígeno, al igual que en los tratamientos broncodilatadores, lo que permite una mayor superficie de absorción y rapidez de acción, al obviar el filtro hepático.
Climent ha asegurado que se trata de prácticas importadas del Reino Unido, Estados Unidos y los países del Este de Europa que han emergido en los últimos años en España y son asumidas especialmente por adolescentes que, "por esnobismo" o "por modas", buscan conseguir una "intoxicación etílica rápida".
Los peligros que pueden entrañar estas nuevas formas de ingesta etílica llevó a Climent y a otros colegas de los servicios de Urgencias de hospitales de Navarra, Canarias y Galicia a elaborar en diciembre de 2012 un escrito en la revista Anales de Pediatría dirigido a la comunidad médica.
En él, advierten de que jóvenes de nivel sociocultural alto son los principales usuarios de estas nuevas formas de consumo de alcohol, cuyas prácticas son rápidamente difundidas a través de los foros virtuales y los portales de vídeos en internet.

Al hospital

Además, según Climent, estas prácticas son una "desviación" del fenómeno conocido como "binge drink" (alto consumo de alcohol en un breve espacio de tiempo).
El especialista en Toxicología Clínica ha señalado que no hay estudios ni publicaciones científicas sobre estas prácticas y por ello los efectos clínicos locales y generales no están bien establecidos, aunque en el caso del "eyeballing" existe el riesgo de lesiones corneales graves con eventual evolución a ceguera.
Los hospitales asturianos han tratado en los últimos meses a tres menores en estado de coma etílico al insertarse tampones empapados en alcohol También podrían aparecer o agravarse patologías pulmonares en el caso de los "oxy-shots", y aumentar la incidencia de lesiones mucosas e infecciones en el "tampodka".
Hace dos años el Gobierno balear inmovilizó dispensadores de chupitos de alcohol inhalados y los hospitales asturianos han tratado en los últimos meses a tres menores en estado de coma etílico al insertarse tampones empapados en alcohol.
Estos casos "pueden ser la punta del iceberg de lo que puede estar pasando, porque son modas que se producen a temporadas, que van y vienen, y están ligadas a lugares de ocio", según Climent, quien ha destacado que son "cuestiones importantes por estar asociados a la filosofía del atracón de alcohol, un patrón muy lesivo para el sistema nervioso del adolescente en formación".
En el escrito, los facultativos también alertan de otra práctica frecuente en jóvenes como la mezcla de bebidas energizantes (de alto contenido en cafeína) junto a alcohol.
"Ello confunde al organismo, ya que la cafeína provoca euforia, bienestar, mayor alerta y menor sensación de embriaguez, lo que puede llevar a consumir en exceso, acometer riesgos en la conducción y a medio plazo, favorecer la dependencia del alcohol", aseguran.

miércoles, 22 de mayo de 2013

LA GUERRA FRÍA (II)

En esta ocasión las alumnas de 4º de ESO C, Carolina y Daniela, nos siguen contando historias muy interesantes sobre la Guerra Fría. No te las puedes perder.






 

LA GUERRA FRÍA

Eloy, Sergio y Óscar de 4º ESO C nos cuentan cosas muy interesantes sobre la GUERRA FRÍA. No

 dejes de leerlo.



 

lunes, 20 de mayo de 2013

TALLER DE MICRORRELATOS: PASEO NOCTURNO (GLORIA EZQUERRO)


 Paseo nocturno

 
Sandra e Irene salen todas las noches a pasear, bien equipadas, con sus zapatillas de deporte y  su chándal. Cada noche quedan en un punto de reunión, siempre con puntualidad británica: sin dar la última campanada de las diez de la noche, están en el punto de encuentro, preparadas para recorrer el kilómetro y medio de distancia que recorren todas las noches. Da igual el tiempo, lluvia, frío, calor, incluso nieve, ellas van a su paseo. Es una manera de evadir toda la tensión acumulada durante el día.


Se van cruzando con toda clase de personas y el saludo se produce por rutina, parece una formalidad, “hola”, “adiós”, “¿qué tal?”. El gentío encontrado durante el paseo es incesante.


Cuando van subiendo por el cauce del río, siempre se encuentran a una joven con un perro color canela; ese momento es muy amigable, se saludan con afecto y alegría.


Nunca podrían sospechar que esa fuera la última noche que volverían a ver a esa peculiar pareja. Las salidas nocturnas, seguían siendo iguales, el mismo recorrido, la gente, los saludos mecánicos, todo volvía a ser casi igual, lo único diferente era el momento del encuentro, que no se producía. Era un pesar muy grande, que recordaban con anhelo: el saludo y el regocijo del perro color canela cuando las veía llegar por el camino

 

                                                                          Gloría Ezquerro

TALLER DE MICRORRELATOS: OSITO (MAITE ORTE)

OSITO

Preparo el cesto de la colada.
Al pasar por la habitación, saludo a Osito, tumbado entre cojines.
Se ha vuelto una costumbre y creo que Osito me escucha y sonríe, siempre sonríe.
-          Osito, ¿qué te parece una baño tibio con jabón neutro de aroma floral?
Creo que le gusta la idea. Lleva mucho tiempo ahí, postrado, guardando besos y abrazos infantiles en su corazón de trapo, gritos ahogados en noches de pesadilla, alegres volteretas en manos de su niño.
Osito se viene conmigo, camino de la lavadora. Le reservo un espacio entre finas sábanas y mullidas toallas, temperatura suave y programa corto.
No se queja Osito, no. Ni cuando se encuentra colgado de sus tirantes al sol.
Cepillado su peluche, remendado el pantalón, abrillantados sus  ojos azabache... Osito está listo para recibir al niño.
Sólo hace falta que vuelva.

                                                        Maite Orte

TALLER DE MICRORRELATOS: LA VOZ


LA VOZ


Una majestuosa ave carroñera se posó delicadamente entre los restos de tela y piel recién tintados de tibia sangre.
Manchas púrpuras y pequeños charquitos de aceite tapizan la hierba.
Cristales dispuestos como piezas de rompecabezas se mantienen próximos.
Una reluciente yanta cubría, a modo de escudo, el pecho inerte de un hombre.
La radio siguió amenizando la escena hasta que la voz de Marley se apagó.

 

Maite Orte

TALLER DE MICRORRELATOS: EN EL FONDO DEL... (MAITE ORTE)

Seguimos con los Microrrelatos e PADRES. En esta ocasión es Maite Orte quien nos deleita con... EN EL FONDO DEL...
 
Recordamos que la próxima tertulia (y última de este curso) será el miércoles, 26 de junio, a las 5, como siempre, en la biblioteca del instituto.  ANIMO A TODOS AQUELLOS QUE QUIERAN PARTICIPAR... AÚN ESTÁIS A TIEMPO
 
 

EN EL FONDO DEL…

No puede ser. He vuelto a perder algo o no sé dónde lo he dejado.
Si no hubiera sonado el teléfono, habría seguido con lo mío y ahora no estaría así: crispada y bloqueada.
Primero, calmarme. Tres respiraciones profundas y a rebobinar.
Yo estaba en la cocina. Lo tenía en la mano. Hasta ahí, todo claro.
Suena el móvil. ¿Dónde lo habré dejado?
¡Ah, sí!, dentro del bolso tirado en el sofá del salón.
-          Vodafone empresas. Le llamamos para…
-          Perdón. Tengo algo entre manos y no puede atenderle. Otra vez será. Gracias. Adiós.
Que tengo algo entre manos, será un decir porque las miro y no hay nada.
Empiezo la búsqueda desesperada. Cocina, salón, cocina y vuelta a empezar.
Ahí hago el paréntesis respiratorio y recorro, una vez más, todos mis pasos. O eso creo, pero ni rastro de ello.
Salgo a la terraza. Quizá un pozo de aire me desbloquee y encienda una luz en mi fundida cabecita.
-          ¡Hola, Mishu!
Es el gato de mi vecina que me visita de vez en cuando.
Mishu ronronea pegado a mis piernas en demanda de unas caricias.
-          Mishu, no estoy de humor. He perdido…  ¡Mishu! Ven acá.
El gato, en un inusual impulso, se cuela en la cocina hasta llegar a la mesa.
Airado, sacude la cabeza cuando una gota se pierde en su sedoso pelaje mientras lametea el charquito formado junto a sus patas.
Es lo que queda de mi desangrado helado de fresa.
 

                                                                           Maite Orte